Nicole Yañez
Pediatra Nutrióloga
Clínica Alemana
La adecuada nutrición es fundamental en los niños para favorecer su crecimiento y desarrollo, tanto intelectual como físico, permitiéndole desarrollar al máximo su potencial genético. La alimentación adecuada en la infancia además incidirá en la disminución de riesgo de enfermedades crónicas asociadas a nutrición, como la Obesidad, Diabetes tipo 2, Dislipidemia entre otras, con la consecuente mejor calidad de vida en etapas posteriores de ésta.

El principal problema nutricional actual en nuestros niños es el sobrepeso y obesidad, siendo a nivel mundial uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Por tanto los esfuerzos estarán encaminados no sólo a permitir el óptimo crecimiento, otorgándole todos los nutrientes para ello, sino también inculcar formas de alimentación y hábitos que reduzcan índices de obesidad En el lactante menor de 1 año la lactancia materna es primordial, por sus múltiples beneficios tanto para la madre como para el niño.

La leche materna es el primer alimento natural de los niños, proporciona toda la energía y los nutrientes que necesitan durante sus primeros meses de vida y sigue aportándoles al menos la mitad de sus necesidades nutricionales durante la segunda mitad del primer año y hasta un tercio durante el segundo año de vida.

La leche materna promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas. Además se considera como factor protector de obesidad en el futuro. La OMS recomienda la lactancia materna en forma exclusiva hasta los 6 meses y posteriormente asociada a alimentación complementaria hasta los 2 años .

Durante la lactancia, la alimentación de la madre debe ser lo más completa y variada posible. Favorece el contacto precoz del niño con nuevos sabores al cambiar el sabor de su leche, lo que facilitará la incorporación de los alimentos cuando se inicie la alimentación complementaria. Los ácidos grasos omega 3 tienen un importante rol en el desarrollo del sistema nervioso central del niño, es importante incentivar el consumo de alimentos ricos en DHA como los pescados grasos (jurel, salmón, sardina).

A los 6 meses de edad se inicia introducción de otros alimentos, inicialmente en forma de papilla que contenga vegetales variados, cereales y carnes de preferencia bajas en grasas. Al momento de servir se recomienda agregar 2,5 ml de aceite vegetal crudo. La consistencia debe ser de papilla o puré suave, sin grumos, ni trozos que estimulen el reflejo de extrusión; de postre se indica fruta molida cruda o cocida. Posteriormente se van incorporando otros alimentos. Desde los 8-9 meses, la papilla puede tener la consistencia de puré más grueso y luego molido con tenedor. Es importante recalcar que a estas primeras comidas no se les debe agregar sal ni azúcar, tampoco jugos con azúcar.

Después del año de edad el niño se va incorporando paulatinamente a los hábitos alimentarios de la casa, comiendo más entero y más variado, recibiendo variedad de verduras y vegetales. Es importante fomentar hábitos de alimentación saludable desde esta edad. Es aconsejable incorporar cuatro tiempos de comida principales durante el día, desayuno, almuerzo, once y cena. Se puede incorporar una colación a media mañana, sólo si la alimentación va a tener un espacio mayor a 4 horas o si se la solicitan en el jardín infantil. Ofrecer agua en vez de jugos, permitir que conozcan diversos alimentos, ofrecer porciones adecuadas a su edad, respetar horarios de alimentación. Ofrecer ensalada de verduras en los tiempos de almuerzo y cena desde los 12 meses.

En etapa preescolar y escolar se recomienda mantener horarios de alimentación, cuatro comidas al día, además de una colación que llevarán al jardín o colegio. Preferir colaciones a base de frutas, cereales o lácteos bajos en grasas. Evitar las galletas, golosinas dulces y saladas y alimentos "ALTO EN" sodio, azúcares, grasas saturadas o calorías, ya que estos alimentos generan rechazo de las comidas regulares y se asocian a obesidad.

No enviar jugos con azúcar y estimular el consumo de agua .Las porciones de los niños deben ser más pequeñas que las de los adultos y se deben respetar señales de saciedad .Si el niño es sano y crece bien, no es necesario “obligarlo” a comer todo el plato.

En términos generales los niños deben recibir 3 lácteos bajos en grasas al día, 5 frutas y verduras frescas de distintos colores todos los días. Legumbres 2 veces por semana .Pescados 2 veces por semana. Preferir alimentos más naturales, menos procesados, con menos sal. Evitar las frituras y alimentos con grasas como cecinas y mayonesa.

Es fundamental la familia en la adquisición de hábitos saludables, tanto de alimentación como de actividad física .Es importante tratar de comer juntos sentados a la mesa por lo menos una vez al día, evitando la televisión. Estimular actividad fisca diaria en los niños, realizar actividades en familia, limitar horas de TV y computador. Fomentar juego al aire libre. Solo trabajando desde edades muy tempranas, en el seno de la familia y con políticas adecuadas lograremos bajar los índices de obesidad.

Guía de Salud

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